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Por Diego Silva Barrera, Vicepresidente Nacional de la Juventud RN

El gobierno hace un par de semanas presentó un plan de reactivación económica denominado “Chile Apoya”. Durante la semana, el gabinete de ministros encabezado por el propio presidente Gabriel Boric se desplegó por Chile explicando el plan y los alcances de este. Son cerca de 21 medidas que van desde el congelamiento en los precios del transporte público, incremento de $5.000 pesos en la beca BAES, extensión IFE laboral, bono para trabajadores y trabajadoras de la cultura, entre otras.

Hoy el país está sufriendo una fuerte inflación que alcanza el 9,4%, el registro más alto en 13 años y que complica la economía nacional, el alza de la canasta básica es una realidad que se vive en todo el territorio, siendo las zonas extremas las más afectadas dado el problema de conectividad que las afecta, incrementando mucho más los precios.

Por lo anterior, se hace necesario un plan de recuperación económica robusto donde la inversión pública sea relevante, ya que hoy las ayudas anunciadas por el gobierno están enfocadas a grupos específicos y con un alcance focalizado. En la región de Aysén siguen existiendo carencias en materia de inversión pública. Es la región que menos empresas privadas tiene en comparación con el resto del país, la brecha económica es enorme. Las grandes pesqueras generan empleo a un gran número de habitantes de Aysén y Los Lagos, pero no es suficiente para llegar a todos los rincones de nuestra extensa región. En esta estrategia de reactivación económica son claves los ministerios sectoriales del gobierno como el ministerio de Vivienda y Urbanismo, y el ministerio de Obras Públicas, dado que ambos ejecutan obras en todo el territorio regional de Aysén. Por ejemplo, el Minvu a través de su programa de pavimentos participativos logra llegar a la mayoría de las comunas con obras de pavimentación de calles, veredas y pasarelas en el caso de Caleta Tortel. Eso genera que las empresas se desplacen de las grandes urbes para poder ejecutar contratos en el resto de las localidades, además de motivar las Pymes locales dedicadas al rubro de la construcción. Por otro lado, el MOP hoy en día financia un sinfín de proyectos de agua potable rural (APR), los cuales son ejecutados en sectores rurales de la región. 

La inversión pública es la mejor estrategia que se puede desarrollar en regiones extremas, ya que estas inversiones generan mano de obra local, se mejora la calidad de vida de los vecinos y vecinas de todo el territorio y se logra una economía circular aplicable en la zona donde se invierte, impulsando los emprendimientos existentes en las localidades. Durante esta semana el ministerio de Hacienda dio a conocer la ejecución presupuestaria del Gobierno Regional de Aysén, el cual alcanzaba a febrero del año 2022 un 1,2% de ejecución presupuestaria, una cifra alarmante y muy preocupante, ya que no se están gastando los recursos de la región. Hoy urge levantar convenios de programación con ministerios sectoriales para poder ejecutar en conjunto los recursos y que estos vayan en real beneficio de los habitantes. El Gobierno Regional de Aysén debe entender que los recursos entran por un bolsillo y salen por otro del mismo pantalón. 

La recuperación económica debe ser responsable y coordinada con los municipios, quienes son la primera línea en materia social y económica de su territorio, todo esto acompañado de una fuerte dosis de participación ciudadana, de lo contrario los territorios no van a prosperar y las consecuencias de la inflación, la guerra entre Rusia y Ucrania, una Convención Constitucional incierta y el alza del precio en los alimentos, les pasarán la cuenta a las regiones más extremas de chile.  

Risco